JorgePiccini

Fotografía

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Brunilda y Bonifacio

Hay dos viejitos cara arrugada que no esperan la muerte.
No. No piensan en ella.
Hay dos viejitos ojos de monte que se levantan tan temprano que hasta los perros los miran extrañados buscan sus baldes para el ordeñe, siembran, cortan, esquilan, duermen y vuelven a esquilar un matecito entre tarea y tarea un caldo graso adobe y tierra y tierra y más tierra hasta en las uñas.
El prepara la bolsa de agua caliente ella los cordeles y las sogas ya no saben desde cuándo están juntos sólo una foto humedecida les recuerda que alguna vez se casaron y desde ese día la vida sólo se explica junto al otro.
Los pueblerinos los miran extrañados no entienden cómo pueden vivir sin luz sin internet yo los miro y lloro lloro por lo difícil que es la sencillez para los mortales para los modernos para nosotros los otros los que temenos no envejecer acompañados.

Verónica Merli